El titulo que da nombre a la exposición que hoy presento surge del encuentro con el poemario póstumo, del mismo nombre, de Ángel González. En el prólogo, Luís García Montero y Jesús García Sánchez se refieren a estos vocablos como “Dos palabras fuertes, nada y grave, que se unen de manera irónica para restarle importancia a un estado sentimental de crisis profunda.”
En esta muestra pretendo plasmar esos estados de crisis, soledad, angustia, etc., que he experimentado en algún momento de mi vida. Indagar en esta experiencia me ha llevado a analizarlos desde una perspectiva conceptual que da forma a mi investigación artística. El color, como nexo de unión de toda la obra, soporta la materialización de esos estadios, representados con dibujos muy sencillos que simbolizan dicha experiencia personal.
Estas obras de pequeño formato, forman parte de un proyecto más amplio en el que llevo trabajando más de un año, La construcción del caos, donde planteo una reflexión acerca de las fobias sociales en el contexto contemporáneo. En la introducción al proyecto que hace Urbano Pérez Sánchez en el Catálogo Jóvenes Artistas Extremeños 2010, puede leerse:
“(…) la artista ha elegido en esta ocasión mostrar al ser humano por omisión directa del mismo, rompiendo así dicho equilibrio. A la vez ausente y en el centro de las composiciones –del mismo modo que el miedo en nuestro interior-, su huella se halla en las cosas que le pertenecieron y en los lugares donde vivió: objetos cotidianos y un hábitat urbano completamente degradado. Construcción –es decir, creación- desde la premisa contraria de deterioro.”
Virginia Rivas, Noviembre 2010.

